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Trabajo artesanal en las tradiciones del traje de fallera.
Incorporamos márgenes de costura ampliados, lo que permite, si es necesario, ajustar la prenda aumentando su tamaño de forma correcta. Cada margen se fija a mano con puntadas invisibles.
Las piezas del corpiño se refuerzan con algodón natural para dar forma y aportar comodidad al uso. Utilizamos ballenas de distinta rigidez y ancho según las preferencias.
En la línea del escote insertamos una fina cinta “resoré” para un fruncido uniforme, siguiendo la tradición de los trajes del siglo XVIII.
La puntilla se fija de una manera especial: puede retirarse fácilmente para su limpieza o sustituirse si es necesario.

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